Etapa: Educación Infantil y Primaria
Bloque: Pedagogía Terapéutica
Fuente: María Teresa Domínguez Roca


El objetivo de este artículo es, en primer lugar, proporcionar una visión general de las alteraciones lingüísticas y comunicativas que presentan las personas con trastornos del espectro autista (en adelante TEA).


Una segunda parte de la exposición se referirá a cuestiones relacionadas con la intervención en este campo.

Una de las características más llamativas cuando estamos por primera vez con personas con TEA, es la gran variedad sintomatológica que presentan, de tal manera que resulta imposible plantearse un perfil único.

Este dato es especialmente llamativo en lo que se refiere a las habilidades lingüísticas y comunicativas.

¿Por qué esta variabilidad, por qué esta gran variación? Hay varios factores que pueden explicarlo.

El primero, es la diversidad de agentes biológicos y ambientales que se estudian como posibles causas del trastorno y que probablemente determinen la presencia en un caso concreto de determinados síntomas.

Otra variable importante, es la presencia de diferentes niveles de alteración en las personas con autismo.

Por último el autismo se puede asociar a grados diferentes de discapacidad intelectual; lo que supone una tercera fuente de variabilidad.

Para hacer frente a esta diversidad, los estudios epidemiológicos nos pueden ser de utilidad para aclarar un poco este panorama.

En principio, y dependiendo de las fuentes consultadas, tenemos un 50% aproximadamente de personas con TEA no verbales, es decir, personas que no tienen lenguaje oral, que presentan un mutismo total, una ausencia total de emisiones vocálicas o un mutismo funcional, es decir vocalizan a nivel auto estimulatorio pero nunca vocalizan para comunicarse.

No han adquirido la noción de que puede emplear el canal vocal para llamar la atención de otros, para comunicarse con otros.

Por otra parte, un 75% de las personas autistas verbales presentan diferentes alteraciones.

Cabe destacar la ecolalia (que implica en la mayoría de los casos un uso mecánico, sin evidencia de comprensión, de frases tomadas, “robadas”, de otras personas), la “inversión pronominal”, que implica el empleo erróneo de pronombres personales y adjetivos posesivos (y en general todos los llamados términos deícticos); el empleo idiosincrático de palabras y la presencia de déficits en el uso y percepción de los aspectos supra segmentales del habla (entonación, acento, volumen, ritmo, etc.).

Así mismo, una gran mayoría de las personas con autismo presentan retraso en la comprensión del lenguaje.

Este déficit en la comprensión lingüística correlacionaba además de forma significativa con el nivel de CI.

Rutter y Schopler (1987) en un artículo considerado como clásico en el campo de diagnóstico, distinguen una serie de criterios diagnósticos del autismo en el área del lenguaje y la comunicación.

Éstos son:

1. Retraso o total ausencia de desarrollo del lenguaje hablado que no se compensa con el empleo de gestos ó mímica como modo alternativo de comunicación.

2. Fracaso para responder a las iniciativas de comunicación de otros sean verbales o no verbales.

3. Fracaso relativo para iniciar o mantener intercambios conversacionales

.4. En personas hablantes:

• Empleo repetitivo y estereotipado del lenguaje.

• Empleo del “tú” en lugar del “yo”.

• Empleo idiosincrático de palabras.

• Alteraciones prosódicas.

El primer criterio indica la existencia de un retraso o una ausencia total del desarrollo del lenguaje.

Sólo una minoría de personas con autismo (en torno al 10%) presenta una ausencia del retraso del lenguaje en sus aspectos estrictamente formales (morfosintaxis y fonología).

Además esta ausencia o retraso del lenguaje no se compensa con el empleo de los gestos u otro sistema de comunicación.

Los dos siguientes criterios que utilizan Rutter y Schopler se refieren a aspectos de tipo comunicativo e implican habilidades que aparecen en las primeras fases del desarrollo comunicativo.

Se observa un fracaso para responder a iniciativas de comunicación de otras personas y grandes dificultades para iniciar y mantener intercambios conversacionales.

Por ejemplo cuando una madre y su bebé balbucean por turnos están actuando de acuerdo a unos patrones protoconversacionales que tienen la misma estructura que una conversación verbal, pues implican intercambio de turnos y mantenimiento de focos de atención conjunta, entre otras habilidades.

Estas habilidades están alteradas desde el comienzo de su desarrollo en personas con TEA.

Los déficits en el desarrollo social y emocional constituyen muy probablemente la alteración más nuclear del autismo.

Este retraso tan marcado en el desarrollo social y afectivo determina, que en el caso del lenguaje, sean los aspectos pragmáticos y comunicativos los más afectados.

Una vez realizada esta breve revisión descriptiva, vamos a centrarnos en cuestiones relativas a la intervención y en particular vamos a realizar un breve repaso histórico de los diferentes modelos de intervención planteados hasta la actualidad.

El propósito de esta revisión es mostrar como los modelos actuales de intervención son el producto de asumir las evidencias empíricas de modelos anteriores, corregir sus errores e intentar completar sus aspectos deficitarios.

La descripción del trastorno autista y de sus alteraciones lingüísticas y comunicativas presentada por Kanner en el año 1943 fue infravalorada en la década de los 50 debido a la predominancia del Modelo Psicoanalítico, que desestimó la evidencia de un déficit linguístico y comunicativo y no planteó la necesidad de intervención en esta área.

A mediados-finales de la década de los 60, una serie de autores retomaron las líneas marcadas por Kanner.

Aunque esta década representó un cambio fundamental en la conceptualización del autismo no podemos decir lo mismo en el ámbito de la intervención ya que la mayor parte de los sistemas de intervención del lenguaje estaban centrados en el tratamiento del habla y la articulación, dejando a un lado la intervención de las alteraciones pragmáticas.

Hay que esperar hasta finales de la década de los 70 para que se desarrollen una serie de programas de corte operante, fundamentados en el modelo de Skinner.

Estos programas supusieron un progreso significativo en relación a la situación anterior, aportando una serie de técnicas y procedimientos adaptados para la enseñanza de personas con discapacidad.

No obstante, su concepción del lenguaje en términos de estímulo - respuesta, supuso una serie de limitaciones en los resultados alcanzados entre las que cabe reseñar:

1. Limitaciones en la generalización de respuesta.

Las personas aprenden a repetir frases fijas que les han enseñado, pero son incapaces de dominar las reglas que les permiten crear nuevas combinaciones significativas.

Los programas de intervención tenían dificultades para ir más allá de la enseñanza de respuestas concretas.

2. Limitaciones en la generalización de estímulo.

Los resultados de la enseñanza no se generalizaban más allá de la situación original de entrenamiento.

La enseñanza de una forma lingüística concreta no aseguraba que la persona fuera a emplear esas respuestas con otras personas en situaciones naturales.

3. Baja frecuencia de conductas comunicativas espontáneas.

Se enseñaban objetivos frecuentemente no funcionales, por ejemplo, habilidades de denominación de objetos ó acciones en respuesta a preguntas del adulto, que respondían a plan-teamientos externos a la propia persona y que no interiorizaba en su repertorio de conductas comunicativas.

Por último, desde finales de la década de los 70, por influencia de la psicolingüística y de la psicología cognitiva, se observa una evolución hacia modelos de tratamiento del lenguaje que integran la evidencia recogida sobre el desarrollo normal y sobre los procesos cognitivos implicados en la actividad lingüística.

Esto evidentemente ha tenido implicaciones positivas en lo que se refiere a la elaboración de secuencias de objetivos de intervención y metodologías más adecuadas.

Así mismo los modelos actuales de intervención han enfatizado la necesidad de enseñar el uso comunicativo y funcional del lenguaje oral, no solamente sus aspectos formales.

Se han adaptado sistemas alternativos y aumentativos de comunicación para personas con autismo con el objetivo de mejorar su adaptación e integración social.

Los objetivos de intervención se seleccionan en base a las necesidades sociales y comunicativas de cada caso y la intervención se deriva cada vez más a contextos significativos y naturales que fomenten el uso espontáneo y generalizado de los aprendizajes.

Bibliografía:

• Gortázar, P. y Tamarit, J. (1989): Lenguaje y comunicación
• Hernández, J.M (1995): Propuesta curricular en el área del lenguaje.
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6 comentarios:

Ricard

Hola Maria Gloria.
Una entrada muy interesante, como nos tienes acostumbrados.
Un gran trabajo de informacion y una gran ayuda.
Un abrazo muy fuerte y besitos a Jazmin.
Ricard

Rosío

María Gloria:
Cuando leo toda la información que hoy tenemos a la mano me siento agradecida de que Mika halla nacido en una época. Ayer conversaba con un grupo de mamás cuyos hijos ya son adultos y me comentaban que cuando sus hijos eran pequeñitos nisiquiera el médico sabia cual ra el "problema" del niño y por ende no había ninguna intervención para sus dificultades.
Muchas gracis por compartir la información
Cariños,
Rosio

maria gloria

Asi mismo es Rosio cuando el papá de Jazmin nació no se sabia nada ahora gracias a Dios hay mucha informacion y eso nos ayuda para comprenderle mas a él y a Jamzin, muchos besitos a la campeona

Graciela

Cada día se sabe más, eso es muy valioso para la comprensión.
Antes se diagnosticaba dentro de algún problema psiquátrico y ya.

Buen fin de semana Súpermamiabu ♥

::: (\_(\
*: (=’ :’) :*
•.. (,(”)(”)¤°.¸¸.•´¯`»Besitos Jazmín ♥

maria gloria

Por suerte Graciela cada dia se sabe mas, muchos besitos y tambien para vos buen fin de semana

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