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LOS NIÑOS Y LOS MÉDICOS


Desde el momento en qué nacen y durante todo su desarrollo, los niños siguen visitas periódicas al pediatra para el control de su salud y para las vacunaciones.

En ocasiones además, en momentos de enfermedad, serán precisas algunas exploraciones complementarias.

Pocos niños pequeños acuden al pediatra de buen grado.

A veces por experiencias desagradables anteriores y otras veces porque su propia fantasía le hace suponer situaciones más terribles que las que realmente van a "sufrir".

Todo esto se incrementa si el que le visita no es su pediatra habitual (como por ejemplo suele suceder en Urgencias).

Ni la buena voluntad de los padres ni la experiencia del médico pueden evitar en muchos casos, los llantos y las pataletas.

Es normal que el niño se asuste y llore, tanto los padres como los pediatras deben intentar explicarle las cosas.

Los padres además tienen la importante labor de hacerle compañía y hacer que el niño no se sienta solo en esa tesitura.

Aunque las palabras suelen ser siempre tranquilizadoras, es difícil que un niño muy pequeño entienda el motivo de la visita o la necesidad de una vacuna y acceda a ello voluntariamente.

De la misma manera que es conveniente explicar las cosas, también se debería no engañar a los niños.

Por ejemplo decirles que no se les va a pinchar cuando toca vacuna, o decirles que el pinchazo no le va a doler.

Tampoco me parece adecuado utilizar la visita como castigo o amenaza, la típica frasecita "Si te portas mal, el médico te pinchará".

La hospitalización puede constituir una experiencia traumática para algunos niños y debería evitarse en los casos en los que hay alternativas.

En el caso de intervenciones quirúrgicas programadas es mejor la modalidad ambulatoria, en la que los niños al cabo de unas horas se vuelven a casa.

Es conveniente de nuevo preparar a los niños y explicarles en detalle qué va a pasar en el hospital y cuál será la secuencia de sucesos.

En el hospital la mejor compañía es la de los padres.

Diversos estudios demuestran que la compañía y el afecto de los padres acelera la recuperación de las enfermedades.

Los padres deben intentar transmitir seguridad y tranquilidad y no transmitir su propia ansiedad ante la hospitalización.

El juego simbólico permite al niño manifestar sus sentimientos y miedos.

"Jugar a médicos" puede ser una forma estupenda de preparar al niño para las visitas al pediatra o para una intervención.

Los padres y los hijos pueden ejercer diferentes roles en el juego y así ayudar a sus hijos a superar algunas experiencias vividas o por vivir.

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10 comentarios:

Graciela

Hola Supermamiabu :)

Mis hijas han tenido la suerte de contar con buenos profesionales, hoy está todo muy enrarecido, cobran 'plus' en la parte privada y el Hospital se ha quedado sin recurso humano, medicación, aparatología...desidia del director!

Con respecto a lo que escribes, la mayor cuando bebe y niña ha sentido terror a las vacunas y médicos...corría por los pasillos a esconderse! no había explicación posible, tenía miedo. Como la operaron al año de vida, el pediatra dice que eso queda registrado en el cerebro de los niños.

La menor, vivió de internaciones en internaciones, se portaba muy bien...como dices acompañarlos siempre. A mi no me importó me descontaran el sueldo, primero ellas.

Besitos a la florcita de mi corazón :)

Marina

Los chicos estuvieron muchas veces internados, y la verdad es que los equipos médicos han sabido tratarlos, siempre informados de las características propias de mis hijos.
Por otro lado, ir al pediatra de cabecera, es todo un tema. El consultorio es chiquito y la sala de espera con otros niños puede ser terrible. Muchas veces aviso q llegamos y espero afuera. Los chicos a veces se niegan a entrar al consultorio, asique el pediatra sale afuera, con santa paciencia, y despacito, dejando la puerta abierta, revisándolos más o menos en el pasillo, van accediendo. La verdad es q además de paciencia, sabe lo que hace!!!
Un beso grande!

rosa

Mariagloria para mi es toda una odisea lo del pediatra Santi no deja que se le mira los oidos, la garganta con el papá tenemos que atajarle para no echar el consultorio, será que alguien tiene historias sociales para ir al doctor? abrazos

Ricard

Hola Mariagloria.
Hay muchos niños que son incapaces de ir al medico de buena gana y sin un berrinche.
Es muy buena idea de irlos familiarizando con juegos de simulacion y familiarizarlos con el tema de la sanidad.
Como siempre aportando tu sabiduria y tus buenos consejos.
Un abrazo,
Ricard

mariagloria

Graciela que suerte tuvieron tus hijas los mios tambien fueron muy buenos profesionales y sobretodo paciencia y el pediatra de jazmin es un tesoro no sabes como le da su tiempo muchos besitos y gracias por pasar

mariagloria

Marina vos sabes que el pediatra de jazmin tiene como dice mi esposo un arte él te da una hora y lo máximo que esperas y si esperas es 5 minutos o sea la sala de espera siempre está vacia no te encontras con otros padres ni chicos sólo con el que sale y es un pediatra bien renombrado que tiene muchos pacientes pero como te digo calcula bien el tiempo para cada paciente, besitos a los tres

mariagloria

Hola Rosa jazmin no tiene problemas en ir ahora lo que no le gusta igual que a Santi es cuando le mira la garganta ahi hace un poco de berrinche pero eso estamos superando, besos

mariagloria

Gracias Ricard por todo y por estar ayudandonos con el autismo ya le escribí a Kasia, mil gracias y muchos besos

Rosio

Al inicio Mika no se dejaba tocar, su papá y yo teniamos que agarrarla y maniatarla para que se dejara revisar los oidos y la garganta. Después de jugar cientos de veces al doctor con sus animales hoy a entendido que le hará el doctor y se dejar revisar feliz de la vida.
Cariños,
Rosio

mariagloria

También a jazmin le hacia atender por su abuelo a ver si asi al pediatra le dejaba pero nada ni tampoco jugando eso cuando era chica ahora vamos ya mas tranquila, Mika es una campeona, besitos a las dos

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